18 Noviembre- AULA DE POESÍA / RECITAL de Federico Ocaña en el Centro Cultural Paco Rabal

17.11.09

Aula de poesía con Federico Ocaña (Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid): 

el miércoles 18 de noviembre a las 20 horas en el Centro Cultural Paco Rabal

Dirección: calle Felipe de Diego, 11
Cercanías: Asamblea-Entrevías

Autobuses: 57, 144




GACETA EN VERSIÓN PDF

30.10.09

Como habréis podido observar, afortunadamente para los que no habéis conseguido vuestro ejemplar impreso del nuevo número de Mephisto u os encontráis fuera de España o lejos de Madrid, ya está disponible en esta misma dirección web el último ejemplar en versión PDF.

Esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotros.

Reparto del nuevo número

9.10.09

Por fin, la noticia que todos esperábamos. A pesar de las dificultades, dentro de una semana verá la luz el sexto número de Meφisto. El viernes 16 de octubre se repartirá la revista, como siempre, en las facultades de letras de la Universidad Complutense.

Este número cuenta con algunos cambios. El más notable, la reducción del número de páginas debido a los recortes presupuestarios. Volvemos a las 24 páginas igual que en los dos primeros números. Efecto de esto, la sección de concursos literarios ha desaparecido. Lo que no ha cambiado es la tirada: 2200 ejemplares para octubre de 2009, lo cual no está nada mal.

El contenido es, una vez más, excelente. Preparaos para un aluvión de microrrelatos. El reportaje fotográfico sobre la Guerra Civil en la Ciudad Universitaria pondrá los pelos de punta a más de uno. La calidad de los artículos es altísima. El chat es una pequeña obra maestra. ¡Ya lo veréis!

¡Salud desde Londres!

¡Cae la lluvia al otro lado del cristal y yo sin paraguas!

Recital poético en Los Diablos Azules, La Noche en Blanco 2009

19.9.09


.
Última hora. Esta noche, sábado 19 de septembre, en la Noche en Blanco, en Madrid, recital poético en Los Diablos Azules organizado por el poeta peruano Leo Zelada. Leerán alrededor de 20 poetas y entre ellos estarán:

Raúl Campoy, Leo Zelada, Vanesa Pérez Sauquillo, Batania, Álvaro Guijarro, Emilio Porta, Alberto Lauro, Chema Rubio, Rodrigo Galarza, Milagros Salvador, Andrés González Andino, Valerio Cruciani, Giovanni Collazos...

Hoy a las 22:30 horas, en Los Diablos Azules, c/ Apodaca 6 Metro Tribunal, Madrid.


Estáis todos invitados a venir.
Álvaro.

Maratón poético en La Noche en blanco 2009

16.9.09

Esta es una invitación para todos aquellos que, no contentos con leer, escribir, vivir la poesía por la mañana, o a media tarde, también necesitan de ella entrada la noche.


El sábado, 19 de septiembre de 2009, en el contexto de La Noche en Blanco y La Noche en Vivo, que se organizan cada año en Madrid, tendrá lugar un Maratón poético en el Café El Despertar (c/ Torrecilla del Leal, 18) a partir de las 22:30.

Se trata de un recital con la participación de los siguientes poetas:
Mª PAZ CORNEJO, ÓSCAR AGUADO, FRANCISCO CENAMOR, ANA MARTÍN PUIGPELAT, LOURDES DE ABAJO, JUAN SOROS, FEDERICO OCAÑA GUZMÁN, LUIS LUNA, FCO. JOSÉ MARTÍNEZ MORÁN, MARINA TAPIA PÉREZ, MARÍA VALERIA CANELAS, JOSÉ IVÁN SUÁREZ, BEGOÑA REGUEIRO, ESTHER JIMÉNEZ, PABLO MÉNDEZ.

Enlaces:
LA NOCHE EN VIVO (La noche en blanco)
CAFÉ EL DESPERTAR
Para saber cómo llegar haz click aquí.

El horario será [aproximadamente] el siguiente:

22,30 h. Mª Paz Cornejo
22,45 h. Fco. José Martínez Morán
23,00 h. Pablo Méndez
23,15 h. Óscar Aguado
23,30 h. Francisco Cenamor
23,45 h. Ana Martín Puigpelat
00,00 h. Juan Soros
00,15 h. Federico Ocaña
00,30 h. Lourdes de Abajo
00,45 h. Luis Luna
01,00 h. Marina Tapia Pérez
01,15 h. María Valeria Canelas
01,30 h. José Iván Suárez
01,45 h. Begoña Regueiro
02,00 h. Esther Giménez

QUIZÁS EL HOLOCAUSTO DE ESTA NOCHE

14.9.09

Quizás el holocausto de esta noche

pueda abarcar el odio de mil vidas,

quizá pueda encontrarme entre los cuerpos

putrefactos de amor en la trinchera

y acongojar enteco mis historias

con tenedores de cieno y rastrojos.


Quizás

el álamo de horror surja esmirriado

en esta noche pálida sin lunas,

en este ardor eterno, arrebatado

al infierno, al dolor que nunca acaba,

desde los piélagos del norte, gigantescas

ubres de sal y conchas encendidas,

leche vivificante

que amamantó a mi padre,

a mis tíos,

a mis abuelos;

en el norte, donde

aquella vez

se me extraviaron,

entre castillos de arena y toallas,

mis ilusiones de hermano que apaga

la luz del cuarto, todas estas noches

pálidas

sin lunas.


¿Y qué es la vida sino caracolas?

¿Y qué es el tiempo sino carne a medias?

¿Qué son los ojos, que son las miradas?

¿El cabello de aromas sin mesura?

Solo ilusiones. Solo

maravillas.

Inalcanzables ansias de infinito.

Paroxismos fugaces de amargura.

Mi fracaso.

Lo que ya no me permite ser

hombre

en esta tierra.


Un cadáver que sale de la cama

hacia la cocina, calienta un poco de leche

en el microondas

con sus manos muertas

hace tiempo.

Café agitado con la cucharilla.

Pan tostado los lunes y los viernes

y los fines de semana.

Galletas el resto de los días.

La radio atronadora. Su sonido,

rebota en las paredes. No se inmuta.

Moja el pan en la taza y es como si

estuviera mojando sus deseos.
El agua hirviente le dora la carne.

Ya no le crece el pelo, por fortuna.

Así no se lo peina ni se afeita.

Ni las uñas de los pies. No tiene

que cortárselas.

El traje nuevo de su cumpleaños.

No tiene que dar besos en mejillas.

¡Venga! ¡A la calle! ¡Sal, no te lo pienses!

¡Vive la vida, pon una sonrisa!

Cierra la celda, no olvides las vueltas

de llave

no vaya a ser que no te roben nada.

La mierda,

La mierda que me habla. Yo la escucho.

Cadáver con un traje de amapolas.

Portazo.

Guillotina instantánea de placeres.


Quizás el holocausto de esta noche,

alunada escudera de desastres,

no quiera confiarme más secretos.
Quizás el día,

infalible verdugo de ilusiones,

me traiga los despojos de las nubes

y con ellos mi reflejo palpitante,

recordatorio de tiempos lejanos,

de aquellos días cuando me inundaba,

junto a mi hermano,

de sal abrasadora y verdadera.

Tela y sombrillas, ombligos al aire,

el mar que dio la vida a mis ancestros.

Tierra de gaitas y de sol y amparo

al calor del hogar. Fuera, gaviotas.

Un faro que ilumina el mar en calma.

Tiempos lejanos.

Noches henchidas de luna e infancia.


Y ahora, asfalto y lodo.

Solo entre mugre de ojos que rezuma

apariencia, interés, falsos halagos.

¿Y qué te queda ahora, cruel poeta?

¿Y qué te queda? Ya te lo advertimos.

No hiciste caso. No nos escuchaste.

¿A qué ser generoso y destruirte?
¿A qué querer ser de oro? ¿No ves, Alex,

que tu destino es ser un dios de plata?

¿No te das cuenta de que ya han cerrado?

Vuelve mañana, quizás haya suerte.

Pero no creo.

Inclina la cabeza y sigue andando.

¡Ahora sonríe! ¡La vida es preciosa!

Noches henchidas de inocencia y lunas.

Gaitas entre la niebla. Astilleros.

Los monstruos acerados que me asustan.

Mi hermano que los mira y que se asombra: ¡Jo!

¡Vaya barcos!

La lonja, de la mano de mi madre.

¡Mira, mamá, qué ojos! ¡Ese pez

es de mentira!

El abuelo, meciendo sus combates

y sus historias de guerras antiguas.

El mercadillo, harto de colores

y de acentos extraños.

Hay pulpo los domingos; luego, feria.

Y en Compostela,

abrazado al Apóstol ya no hay miedo.

¡Paparruchas! ¡Nada más que se trata

de un niño que sueña! ¡Mira el ahora

y el futuro! ¡Madura!

¡Que ya eres hombre! ¡Sienta la cabeza!

¡Y déjate de historias infantiles!

Abrazado al Apóstol cierro los ojos:

Quiero ser el más fuerte

Y sonrío.


Quizás el holocausto de esta noche

me trate bien y se lo lleve todo.

Quizás no vengan más estos recuerdos, quizás

la aurora sea mortaja de los cisnes.

Yo ahora

no quiero continuar con estos versos.

Lo que realmente deseo es fundirme

entre la noche, antes de que me invada

con su llamada añil de un mar proscrito.

¡Portada del nuevo número!

13.9.09


Espero que os guste. Dejad comentarios. Dentro de una semana estaré en Madrid y llevaré la revista a la imprenta. Avisaré por si alguien quiere acompañarme y tomarse unas cervezas.

Me ha costado mucho esfuerzo maquetar este número. Ha coincidido con mi establecimiento en Londres y me ha resultado muy agobiante. Debido a esto, a la reducción de subvenciones y al menor tamaño de las colaboraciones, he reducido la extensión de la publicación. Ya no tiene 28 páginas como en los últimos 3 números, sino 24, como cuando comenzamos en 2007. El contenido, de todos modos, sigue siendo tan bueno o mejor, y el diseño, gracias a la experiencia, ha vuelto a mejorar a mi juicio, pero espero a escuchar vuestras opiniones.

39 grados

17.8.09

Está claro
Que no
Puedo ser
Yo
En este
Mundo
Laberíntico.
(no sin cierta sorna)
Qué miedo da –
Mundo,
Yo,
Contigo.
Individuos
Azorados
Huyendo
De tamaño
Estruendo.
Multitud
Insonora
Que a la
Plácida
Intimidad
Intimidas.
Está claro (lírico)
Que nunca
Ha sido tan
Cobarde
Un alarido.

Editorial

9.8.09

Siguiendo la idea de que el editorial debe ser leído por todos antes de ser publicado, aquí dejo el del próximo número, escrito por Emilio Isidoro, para que podamos expresar nuestras opiniones, ya sea de acuerdo o en desacuerdo.

Borja


¿Es el odio algo que exija ser repensado? Parecería en principio que no: el odio es, se dirá, un sentimiento de sobra conocido y analizado, el cual se cuenta entre las malas pasiones como la contraria al amor, y que cualquiera que tenga acceso a su propia alma describirá como una cierta repulsión cargada de hostilidad. Pero, si también tú andas metido en mefistofélicas transacciones, si también tú estás a medias desprendido de tu alma y andas por ello algo falto de certezas y más bien rebosante de contradicciones, quizá quieras entonces preguntarte con nosotros, a lo largo de algunas de las páginas que siguen, qué es lo que hay con el odio.

Es el odio, en efecto, uno de esos sentimientos que, paradójicamente, a todo el mundo resultan odiosos. Si la guerra es una de sus expresiones más grandilocuentes, no hay nadie que no se manifieste contra ella, por muy matizado que sea el rechazo en algunos casos. Si son figuras no tan sublimes del mismo las que nos despachan los telediarios, tales como el brote de xenofobia, el atentado terrorista o la violencia machista, tampoco hay hijo de vecino que no se indigne por estas cosas que, al parecer, pasan. Y tú mismamente..., ¿no me odiarás si te digo, incluso aduciendo la razón de la pasión, que odio particularmente aquello que tú amas? Sí, también tú y yo odiamos al que nos odia y de su odio hace gala.
Y ¿cómo puede una afección tan inevitable ser a la vez tan evidentemente mala? Se dirá quizá que la negatividad con que ésta se carga responde a la falta de razón con que usualmente se padece. Pero tampoco las razones del amor son siempre consistentes, y, sin embargo, todos damos por supuesta su bondad. Además, aceptar que el odio es normalmente odioso supone reconocer que también es, excepcionalmente, amable. Siguiendo por esta vía, algunos osados llegan incluso a negar que el odio sea malo, y hasta afirman que es necesario.
De modo que, a distancia de la condena idealista (demasiado abstracta) y la reivindicación pragmatista (demasiado concreta), sigue teniendo sentido inquirir de qué hablamos cuando mentamos el odio. Porque, si es verdad que a éste se le opone el amor, y si es así que los contrarios se rigen por una ley de alternancia y mutuo condicionamiento (de acuerdo con la cual, sólo profesando algún tipo de amor propio tendrás motivos para odiar a tu prójimo), entonces tal vez debamos asumir que hay amores más odiosos que el odio mismo. No entonemos, pues, el voto hippy ("paz y amor") en el vacío, esto es, sin haber discurrido antes con qué tipo de cosas (adhesiones particulares, intereses privados, gustos personales...) no debería nunca confundirse una amistad sincera y no condicionada, un amor que, exento de odios, fuera amor verdadero.

TEMPUS FUGIENS OMNIA DELET

Caía el mes de Agosto

3.8.09


Caía el mes de Agosto,
pero era Diciembre;
digamos mejor
mediados de otoño,
cuando el sol a veces
no aparece.


Era probablemente un lunes,
o mejor, un viernes,
lento y delirante,
como si fuera jueves.

Regresaba por la mañana,
las estrellas aparecían,
la luna casi brillaba,
no había nubes,
era de día.

Tu llorabas,
o tal vez sonreías;
en todo caso me mirabas
o eso creía...
Es curioso como
con el tiempo los recuerdos,
poco a poco,
se olvidan.

MIENTRAS TE TENGA A TI

16.7.09

Podrán faltarme tus ojos de escarcha.

Podrán faltarme el agua y los lamentos.

Podrán faltarme el cielo, el sol y el oro.

Mientras te tenga a ti, no estaré muerto.


Podré sentir tu ausencia de mañana.

Podrán tus manos no ser más que un cuento.

Podrá faltarme el sol, podrá faltarme,

que si te tengo a ti no estaré muerto.


Podré obtener la cima de las nubes

o navegar sediento hasta el infierno.

Podré ser exiliado de tu alcoba.

Mientras te busque a ti, no estaré muerto.


Podré ahuyentar murciélagos de arena,

recolectar columnas en el tiempo,

desdibujar procaz cientos de mundos

para encontrarte a ti y no estar muerto.


Podrán quitarme estrellas y planetas.

Podrán negarme el bronce de estos versos.

Podrán aniquilarte de mis noches

que yo te tendré a ti y no habré muerto.


Podré ser cantautor de tus miradas.

y soñador falaz de cementerios.

Podré entregarte escamas de dragones

cuando te tenga a ti y no esté muerto.


Podré habitarte aguda en embestidas.

Podrán tus muslos abrasar mi pecho.

Podré aplacar tus ansias de pecado.

Así te tendré a ti. Nunca habré muerto.


Podré ver en tu lengua el paraíso

y hallar la Estigia esclava entre tu cuerpo.

Podrá faltarme el mar, podrá faltarme,

que si te tengo a ti no estaré muerto.


Podrá tu aroma ser una reliquia

y tus caderas retornar al viento.

Podrá, quizás, tu voz ser telaraña.

Pero te tengo a ti y no estoy muerto.


Podré olvidarte siempre, hasta la noche

donde tu boca es fruto de un recuerdo.

Podré habitar tus páramos de angustia.

Podré tenerte a ti. No estaré muerto.


La resurrección de la carne

14.7.09

Al ir aumentando la temperatura, pequeños huequecitos encharcados se fueron abriendo entre la placa helada. No eran más que la marca de un dedo o la huella de un pequeño pie, pero poco a poco se fueron ensanchando, resquebrajando lo que antes pareciera una roca inalterable. Al cabo de dos semanas, ya eran grandes charcos y afiladas grietas.
Sutiles cambios climáticos estaban favoreciendo la desaparición del bloque helado. Según el hielo se derretía, el agua comenzaba a deslizarse abriendo canales y boquetes y, con ello, erosionando y destruyendo el bloque. Era un proceso imparable que avanzaba en progresión geométrica.

No pasó mucho tiempo sin que las grietas fuesen desfiladeros y los charcos, caudalosos ríos que resquebrajaban todo a su paso. Enormes masas de agua arrastraban a su paso toneladas de materiales arrancados de su quietud milenaria.
Algunos kilómetros más al sur, donde el clima era todavía más cálido, la corriente se detenía y abandonaba allí los enormes fragmentos de hielo y roca. Grandes cantos de piedra desguazados y pulidos por una fuerza irracional y obsesiva se amontonaban juntos, organizando figuras de una belleza apocalíptica. Entre el maremagno, como un transatlántico en el desierto, se alzaba algún enorme iceberg, recuerdo del glaciar ahora ya inexistente.
El cuerpo de la rana, otrora criogenizado a varias decenas de metros de profundidad, se hallaba abandonado entre los restos gigantescos de la piedra demolida. Sus extremidades cubiertas de escarcha fueron calentándose lenta pero ineludiblemente bajo el sol. Y así, con el calor rejuvenecedor, el milagro pudo comenzar a suceder, y el metabolismo prácticamente detenido durante siglos pudo volver a ponerse en funcionamiento. No había daños en los vasos sanguíneos ni en los órganos principales. Maravilla de la selección natural que había impedido la cristalización de las células, evitando su ruptura. Otras ranas como ella estarían, tal vez, despertando lentamente en otros lugares.
Algunas horas más tarde la rana pudo empezar a moverse, primero con torpeza, luego con mayor soltura. Lo que más necesitaba –agua– era fácil de encontrar. Todo era un lodazal entre los cantos gigantescos. La rana se dejó llevar por las cada vez más flojas corrientes hasta llegar a una sucia poza formada entre los restos del deshielo. En sus aguas pudo encontrar algún mínimo resto comestible –su segunda necesidad importante–, pero ninguna compañera. De hecho, ningún vertebrado parecía habitar en aquel lugar devastado.
Allí moró durante varias semanas y, mientras tanto, para empeorar las cosas, la temperatura siguió aumentando. El agua se evaporaba irremediablemente y, al fin, sin más deshielo, el lodazal se fue secando, la tierra resquebrajándose entre las rocas rodadas; y la rana se vio aislada en aquella charca cada vez más reducida. Todo parecía indicar que había vuelto a la vida por un tiempo muy breve.
Demasiado hambriento para aventurarse y aún confuso por la descongelación y el viaje, el batracio siguió nadando en círculos cada vez más pequeños hasta que, finalmente, algunos días más tarde, la charca fue sólo una mancha negruzca en medio de un paisaje desolado y abrasador. Allí yació el animal, listo para el sacrificio sobre un altar de tierra oscura. El sol sería el sumo sacerdote, armado con su lanceta de luz.
Fue una muerte agónica pero deseada. Mas como premio a lo inútil de su sufrimiento, su frágil cuerpo quedó perfectamente impreso en aquel barro seco, convirtiéndose con el paso de los siglos en un bello fósil de anfibio anuro, eslabón entre la rana muscosa y una nueva especie, capaz de sobrevivir durante años enterrada bajo el fango seco, esperando un agua milagrosa que la resucite como diciéndole:
¡levántate y anda!

SONETO ENTRE EL CALOR

20.6.09

ORIGEN

Nacer nunca es nacer, es despertarse.

Es conquistar el tiempo entre mil truenos.

Es claudicar, es sangre, es encontrarse

la vida anclada en páramos ajenos.


Nacer nunca es nacer, siempre es hallarse.

Es un otoño de alma y desenfrenos.

Es renacer y es otra vez matarse

en toboganes de órdago y venenos


Nacer es naufragar a fuego lento.

Nacer es la mañana y el estío.

Nacer es el dolor de un pensamiento.


Nacer es un trasnochador vacío.

Nacer es el sabor carnal de un cuento

y el llanto abrasador del graderío.


Hacia dentro

10.6.09

.
Cubierto el hogar que apuntala el desorden
basta al niño hacerle entender,
narrarle los óleos que engrasan sus días ,
unas ramas, su desierto, el porqué.

Son una estrella atravesada en el cristal
o unos labios silbando húmedos el odio.
Son árboles escondiendo padres
o una cuna -siempre la cuna sin ángulo-,
vistiendo sin tela el sueño mendigo.

Estos huesos de muerte clara.
Estos ojos infinitos que distancian.
Estos pulmones que guardan el viento.

Nada nos pertenece...
hasta que vence la noche
.

Traducción de Ad Laelium y Ad Fidentinum, de los Epigrammata, de Marcial

9.6.09

(Traducción: Federico Ocaña )
AD LAELIUM, Marcial

Como no publicas los tuyos, te aprovechas de mis poemas, Laelio.
O no quieres que los míos se publiquen, o quieres publicar los tuyos.

- - -

AD FIDENTINUM, Marcial

Lo que recitas está, oh Fidentino, en mi libro;
pero lo recitas tan mal, que empieza a ser tuyo.